Días verdes
Carrusel
Y no pasó...
En la fila
"...Sonata para un buen hombre..."
La vida transcurre, hay días en que no observamos y siempre hay alguien observándonos. El dolor también engrandece, la solidaridad aún es posible. La sensibilidad de escuchar y conocer, de identificarnos con los otros.
Miradas
Recién aprendió a caminar, mueve la colita con felicidad. Sale de la caja y olfatea todo lo que hay a su alrededor. Camina por debajo de la mesa de la sala de estar, se tropieza con una bola de lana, levanta la cabecita, arrastra un poco las orejas, y se encuentra con esa mirada color cielo, brilla cada vez que se acerca. Arrastra las patitas y rasguña la alfombra. Arggghhhh , arggghhh, argghhhhh….quiere llegar hasta sus pies, subir las patas y escalar, intentará morderle la oreja, le dará lengüetazos, le hará creer que es el ser más maravilloso de la tierra.
Esa, esa es la mirada que me gusta, la que haces cuando me vez, eres una ter nu ri ta. Tus ojos se parecen tanto a los míos, celestes, como el cielo, se que logras ver las vetas que se forman, es cuando me cambia la tonalidad en los ojos, como cuando te veo. Heeeyyy cuidado con la bola de lana, no te vayas a tropezar, mira como arrastras las orejas, que linduraa.
Falta poco para llegar, seguiré moviendo la colita –máxima expresión de felicidad- y ahora hace esa mirada como queriéndome decir que soy lindo y que le doy ternura. Falta poco, los mismos zapatos, ese olor, ahora verá…
Ven hermoso,
¿Quieres que te cargue? Cuidado, me lengüeteas toda, el arete, cuidado, me muerdes, voy a bajarte.
No, nooo, no me bajes, tengo que morderte, ¡no me mires así! Se que estuviste con otro, ese olor no es miooooo.
Soñaba que soñaba
Soñaba que soñaba
Por Daniela Sánchez
La misma hora siempre, el reloj marca la misma hora, mi cabeza está recostada sobre mi hombro derecho, y el reloj marca la misma hora… Siento un sopor, cuento de atrás para adelante: 35, 34, 33, 32, 31, 30…. Cierro los ojos y los abro rápidamente, la misma hora… se escucha un avión pasando, veo el cielo, las nubes intentan reflejar figuras, siento el viento en el rostro.
Abro los ojos, una mirada me observa atentamente, un ojo traspasa el mío, me veo. Se me duerme el brazo, una mano lo levanta a la altura del hombro, siento cosquillas, el brazo regresa a su lugar. Bajo la cabeza y veo mi vestido, esos vuelos no me gustan, qué estaría pensando al despertar. Recuerdo, volteo el cuello y el reloj, marca la misma hora…
Estoy recostada sobre una camilla fría, ojos siguen observándome, sonrío, es a mí a quien observan, de nuevo se me durmió la mano, esta vez no hay nadie para ayudarme.
Cierro los ojos y siento que estoy en un mal sueño, intento despertar y no lo logro. Abro los ojos y de nuevo, me observan. Me incorporo, hay un espejo grande, grande.
Me recuesto nuevamente, intento ver el reloj, lo han quitado de su lugar. Se escucha música clásica y todo está limpio, las batas son blancas, blancas, blancas, como una flor. La luz sobre mi cabeza es fluorescente, pienso que hoy serán tres. Me dejo llevar por la cadencia de la música y cierro los ojos. Siento sus miradas sobre mí. Entiendo que no deciden por dónde empezar, fui explicita desde el principio, todo natural.
Me parece que es la hora… no siento nada.
Ha pasado un día y una noche.