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Crimen en la Moncloa

Crimen en la Moncloa
Por Elena Nura


Las carpetas desteñidas de azul añil eran un archivo infinito. Coleccionaba fotos, artículos, referencias, todo, absolutamente todo donde de algún modo se hacía referencia a su persona. Los primeros planos en el que sus cejas en ángulo invertido contenían sus ojos azules. La sonrisa que alguien comparó con Mister Bean. Sus manos dialogantes, siempre abiertas, siempre sinceras, siempre alentando al diálogo, a la actitud conciliadora, al buen talante. Quitaba de los bordes los otros rostros iracundos. Las tijeritas pasaban a veces al borde de su rostro. Sabía que le quedaban pocas fotos que coleccionar. Pronto habría elecciones, se preveía que la derecha saldría triunfante. Y su amor político, pasaría a segundo plano. La mañana era como cualquiera de un verano atípicamente frio y húmedo que presagiaba algo que ella percibió en el aire.

Sentada en el centro de los escaños, permanecía con su espalda erguida, transfiriendo a una cinta de papel todas las palabras de sus señorías. Lo vio acicalarse la corbata, extraerse los puños de camisa de sus mangas de chaqueta, y colocar sus manos sobre el atril. Lo escuchó saludar a los asistentes. Y aunque no pudo levantar la vista, sabía que estaría allí, la sonrisa burlona de la oposición que se sabía triunfador. Veni, vidi, vici, tenía grabado en la sien.

La prensa de la mañana fue un bombazo. Hallaron su cuerpo  los servicios de limpieza. Nadie se había percatado de su ausencia. Nadie solo ella. Una foto de móvil mostraba su rostro sobre el mármol pulido. Aún tenía las cejas arqueadas. Pero no ya la sonrisa complaciente. Esa no la recortó.

4 comentarios:

  1. Me gustó. Principalmente la idea de coleccionar a alguien como una obsesión, siendo él un político. Me quedé con ganas de saber más de ella, y si ella lo mató, porqué lo hizo, qué va a coleccionar después, cómo va a suplir esa obsesión. Tal vez sea que estoy muy acostumbrada a ver CSI ;)

    Pero, como siempre, una forma genial de contar.

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  2. Excelente, hasta puedo ver su cara.

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  3. A mí, por el contrario, me encanta quedarme con las dudas y fabricarme toda otra nueva cadena de historias a partir de la tuya. Para variar, Elena, nos pintas un cuento!!

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  4. Gracias por sus comentarios. A mi me gusta porque cuando lo releo, me doy cuenta lo mucho que he aprendido desde que publico con ustedes. Una vez más gracias.

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