variopinto

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RESPUESTAS AUSENTES

Respuestas ausentes
por María Hernández

La certeza me faltaba para afirmar si ya habían concebido respuestas a mis interrogantes. Creía que en su transitar se habían perdido y desviado de la ruta o, ¡peor aún!, que se me estaban escondiendo. Entre la incertidumbre, algunos me decían que las habían visto despilfarrando carcajadas en burla hacia mí; otros aseguraban que me temían sin mesura. ¡No sabía realmente! Su ausencia me traía más preguntas, acompañadas éstas de la respectiva espera de sus respuestas que se iban acumulando. ¡Más respuestas para esperar!


De repente, mi conciencia me sugirió actuar de inmediato. Me propuso que empezara YO a buscar las respuestas, que empezara a construir mis propias respuestas: desordenando los cachivaches de mi memoria, deshilando la información de mis neuronas, desempolvando recuerdos, viendo por la bola de cristal de mi intuición... ¡y en fin! que recurriera a todo recurso posible que pudiera contribuir a descubrirlas. Que pudiera yo interpretar mis realidades y sacar conclusiones. Sólo esperaba no aterrarme en el intento y por si llegaba yo a cazar algunas respuestas, no temerles ni huirles y que pudiera entonces, irremediablemente, desaparecer. ¡Pero desaparecí! Así que se cambiaron los papeles, porque ahora las respuestas han quedado a mi espera, a la expectativa, en su proceso metamórfico de convertirse en interrogantes, preguntándose ¿qué fue de mí?. Y yo, yo no soy más que estas letras ensambladas que lees en palabras.


3 comentarios:

  1. Qué buena forma de vengarse de las preguntas sin respuestas. La respuesta al existencialismo ;) Me encantó!!

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